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Autor: Eduardo Galeano
Título: Las venas abiertas de América Latina
Ficha: Siglo XXI, México, 1977 (1971)
  Libro

Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez...” Así inicia el autor éste magnifico libro que analiza históricamente el saqueo de los recursos materiales y humanos en América Latina.
            La proclama citada lamentablemente a pesar de que hemos pasado siglos repitiéndola, sigue, al igual que el libro, siendo una realidad latinoamericana y lo lamentable es que no sabemos ¿hasta cuándo seguiremos guardando el silencio?. Parafraseando y aumentando la frase de Violeta Parra “América tiene una pena... ya no son los españoles los que les hacen llorar, hoy son los propios americanos los que le quitan su pan”
            En general, el libro es un análisis histórico del continuo saqueó de América Latina a manos de potencias extranjeras y a pesar de que se trata de un ensayo escrito en una período concreto, aún hoy refleja en gran medida la actual situación del continente.
Eduardo Galeano, escritor uruguayo nacido en 1940, escribió este libro a finales de 1970, precisamente en una época determinada por grandes movimientos sociales en el continente, todos ellos productos de la Guerra Fría y en los que los intereses de las dos superpotencias se hallaban inmiscuidos.
Así mismo tenían poco tiempo de haber terminado las dos Revoluciones de tinte socialista agrarista en América, siendo la de Cuba un ejemplo a seguir por el pensamiento de la juventud sudamericana. Los movimientos socioculturales del 68-69 demostraban la fragilidad del sistema económico presente en aquellos años, y por otro lado Allende habiendo ganado las elecciones en Chile, se enfrentaba a las múltiples empresas norteamericanas e inglesas dueñas prácticamente de todo el país. En resumen, el libro fue escrito y representó a una época de movimientos, refugiados, desaparecidos y de lucha, todo lo cual representa fielmente.
Es en este marco que Galeano realizó el análisis de la situación americana, ya que el continente era y sigue siendo parte importante en el desarrollo de la Superpotencia norteamericana, ya que la industria capitalista necesita los recursos naturales y humanos de la región, pues es “fuente y reserva de petróleo y hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos” a lo que habría ahora que agregar el gas natural, el agua y el uranio.
Inicia su análisis desde la conquista y la época colonial, en la cual mediante un sistema de esclavitud, paulatinamente los europeos fueron despojando todos los recursos del continente, en especial aquellos que tenían un valor monetario, como es el caso de los metales preciosos. La plata fue para los españoles la mayor conquista y gracias al descubrimiento del rico yacimiento del Cerro Rico del Potosí en Bolivia, la economía europea se vio altamente beneficiada, dando con ello inicio a una de las historias más trágicas de América Latina.
            El exterminio indígena realizado por los colonizadores, fue debido a los distintos medios de explotación que impusieron, y a las enfermedades que traían consigo. Se desolaron los territorios, por lo cual fue necesario la introducción de grupos africanos traídos por comerciantes portugueses e ingleses para suplir en el trabajo a los diezmados indígenas.
            Los españoles y portugueses también fueron los que introducieron el cultivo de la caña de azúcar, cuya explotación respondía a intereses europeos y la cual permitió la repartición del botín a otras potencias como Francia, Holanda e Inglaterra.
            Asimismo el cultivo de caucho, del café y el cacao fueron (y lo siguen siendo) formas de explotación cancerígena en América Latina.
Las potencias apoyadas por gobernantes títeres, se han encargado de sangrar a los distintos países, creando primeramente una necesidad de consumo entre las poblaciones, mismas que pagan varias veces más por los productos que se obtienen en sus propias naciones.
El autor va mencionando como después de las Independencias americanas, llegaron las otras potencias, siendo la más importante Inglaterra, país que se encargó de sumergir a los pueblos en la dinámica de consumo de productos británicos, de explotar los recursos mineros y energéticos, construir vías de comunicación y sobretodo en destruir la naciente industria sudamericana, que ya se encontraba atrasada.
            Por ejemplo menciona el autor que los ingleses copiaron la forma de hacer ponchos y botas para venderlos a un precio menor, dejando atrás a la industria local. Así mismo otro ejemplo lo encontramos con el caucho que se plantaba en Brasil, fue robada la semilla para producirlo en Asía y ahora Brasil compra el material extranjero.
            A la mejora en la calidad de vida en las potencias, corresponde directamente la explotación, y el saqueo. Inglaterra necesitaba mejorar sus cultivos para lo cual eran necesarios mejores fertilizantes. En Perú y Bolivia se contaba con el guano de las gaviotas (excelente fertilizante) y a partir de 1840 se comenzó su exportación.
            Posteriormente se descubrió que el salitre era mejor fertilizante, mismo que se hallaba en las salitreras de Tarapacá y Antofagasta (Perú y Bolivia respectivamente) el cual era explotado por empresas chilenas, representantes de los intereses británicos, y tras el intento del gobierno boliviano de aplicar un impuesto a las salitreras, el ejército chileno invadió la provincia adjudicándosela, siendo Inglaterra el motor que impulsó dicho hurto.
            De igual forma, fue Inglaterra la causante de la guerra tripartita en la que tres países aplastaron a Uruguay, por ser este país independiente a las políticas comerciales británicas.
            Estas políticas imperiales contribuyeron desde un inicio a dividir a las naciones americanas, enemistándonos unos con otros, y destruyendo todos los ideales de Simón Bolívar  sobre una América Unida.
            Por otro lado, también  ayudó a consolidar las tajantes divisiones sociales presentes en cada rincón del continente, en donde la desigualdad económica es producto directo de las reglas del sistema capitalista, debido ha que es necesario para su funcionamiento que un grupo de “hambrientos” trabajadores vendan su fuerza de trabajo por precios de subsistencia o a veces ni siquiera eso.
            Estados Unidos actual explotador plenipotenciario de América Latina, al finalizar la guerra de secesión inició su política imperialista amparada por la frase de Monroe “América para los americanos”  a partir de ese momento las compañías norteamericanas cobijadas por los marines  han intercedido en el continuo saqueo de Sudamérica y desde la Casa Blanca se ha dictado la suerte de todos los pobladores.
El presidente William H. Taft ingenuamente expresaba: “No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho, como, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moralmente” (164-165) Hasta hoy no ha sido necesaria la incorporación de las banderas, no han sido indispensables para remarcar la anexión del territorio.
            Múltiples ejemplos de lo anterior ha puesto el autor, en ellos queda claro que las necesidades de Estados Unidos son suplidas con las materias primas de todo el continente.
            Podríamos pensar que la explotación de Latinoamérica fue el laboratorio de ensayos económicos de Estados Unidos, fue aquí en donde aprendió a controlar y saquear amparado por un ideal de “libertad democrática
            Para la industria bélica necesitan de varias materias primas como el aluminio, el níquel, el cobre, el Uranio, y demás minerales que extraen por precios irrisorios de las minas sudamericanas, con lo cual (que no menciona el autor) articulan de manera perfecta su mayor mercado comercial, haciéndose cada vez más ricos y dejando a Latinoamérica cada vez más pobre.
            No se han conformado con llevarse las materias primas necesarias para su industria, sino que hasta los alimentos como las bananas, las manzanas o los jitomates, comprados a bajos precios, enviados a Estados Unidos, reetiquetados y regresados para su venta a mayor precio, en un proceso en el que los empresarios son los que ganan, pues en su mayoría, los productos son fletados en naves norteamericanas, generando un beneficio exclusivo a dicha nación.
            Para concluir sólo me resta decir que a pesar de que el libro se trata de un análisis realizado hace 35 años, lamentablemente sigue siendo un tema de actualidad, ya que la situación a pesar de haber cambiando en algunos sentidos, en el fondo sigue siendo la misma, y la realidad de América Latina se refleja en cada una de sus hojas.
            Realmente es un libro altamente recomendable, sobretodo en estos momentos en que el sistema capitalista se encuentra en reformulación a través de la globalización. 


Proclama insurrecional de la Junta Tuitiva en la ciudad de la Paz, Bolivia, 16 de julio de 1809”

Galeano, Eduardo  pp3

 

Realizado por Alejandro Díaz Barriga

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